HABÍA UNA VEZ

Había una vez una pareja tan gorda pero tan gorda que se casaron en iglesias separadas.

 

Había una vez un tipo tan pequeño, tan pequeño, tan pequeño que no le cabia la menor duda.

 

Había una vez una mujer tan, pero tan fea que el marido la lleva a todas partes para no darle el beso de despedida.

 

Había una vez un tipo tan alto, pero tan alto, que se tropezaba el miércoles y caía el viernes.

 

 

Había una vez una vaca tan flaca pero tan flaca que en vez de dar leche daba lastima.

 

Había una señora tan vieja, tan vieja que cuando fue al colegio todavia no había clases de historia.

 

Había una vez una señora tan gorda, pero tan gorda gorda, que cuando se caía de la cama, se caía de los 2 lados...

 

Había una vez un señor tan galán, tan galán, tan galán, que le decian campana.

 

Había una vez un tipo tan enano pero tan enano que cuando se tira un pedo levanta polvo...

 

Había una vez una mujer tan gorda, pero tan gorda, que su angel de la guarda dormia en otra cama.

 

Había una vez una mujer tan gorda, pero tan gorda, que cuando viajo en avión, este se tuvo que ir por carretera.

 

Había una vez una mujer tan chiquita, tan chiquita, pero tan chiquita, que en lugar de dar a luz dio una chispita.

 

 

Había un hombre tan alto, tan alto pero tan alto, que se tropezaba en lunes y caia en viernes.

 

Había un hombre tan gordo, tan gordo, pero tan gordo, que era mas fácil brincarlo que darle la vuelta.

 

Había una vez un príncipe tan feo, tan feo, pero tan feo, que la cenicienta en vez de irse a las doce se iba a las diez menos cuarto.

 

 

 

 

Había una vez una niña tan fea que al nacer el medico le dijo a su madre: "Si no llora en diez segundos es un tumor".

 

 

 

Había una vez un niño tan feo, pero tan feo que cuando jugaba a las escondidas nadie lo buscaba.

 

Había una vez una mujer tan fea, que para pedirle a San antonio se ponia mascara.

 

Había una vez un torero tan malo pero tan malo que la unica vez que lo sacaban en hombros era para llevarlo al hospital .

 

Había una vez un rio tan pequeño que solo tenia una orilla.

 

Había una vez un tipo tan negativo, pero tan negativo que un dia se desmayo y en lugar de volver en si volvio en NO.

 

Había una vez un jesuita que, al bautizar a un indígena, le dijo: "De ahora en adelante, tú no te llamarás Nigaro, sino Francisco. Y todos los viernes comerás pescado". El viernes siguiente, el sacerdote encontró al aborigen comiendo cordero asado. -¡Francisco! -le reclamó-, hoy es viernes; ¿por qué estás comiendo cordero? Padre -replicó él aborigen-, esto no ser cordero. Francisco echar agua del río y decir: "En adelante, tú llamarte pescado".